El pastoreo continuo puede concentrar la presión ganadera en las especies y zonas más apetecibles, mientras otras superficies quedan poco aprovechadas. El pastoreo racional o rotativo organiza periodos breves de ocupación y descansos suficientes para favorecer el rebrote, mejorar el uso del pasto y adaptar la gestión a las necesidades de cada parcela.
El ganado no utiliza el territorio de manera uniforme. Cuando puede desplazarse libremente por toda la finca durante largos periodos, tiende a regresar a las zonas donde encuentra el alimento más atractivo, el agua, la sombra o unas condiciones más cómodas.
Esta selección natural puede provocar que determinadas plantas sean consumidas una y otra vez antes de recuperarse, mientras otras zonas apenas son aprovechadas. Con el tiempo, se crea un paisaje desigual, con áreas sometidas a una elevada presión ganadera junto a otras donde la vegetación envejece y pierde calidad.
El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco del proyecto LIFE ScrubsNet, compara el pastoreo continuo con los sistemas racionales o rotativos y explica cómo la organización de los tiempos de ocupación y descanso puede mejorar el aprovechamiento de los recursos.
Pastoreo continuo: toda la finca como una sola parcela
En el pastoreo continuo, también denominado libre o extensivo, la finca se gestiona prácticamente como una única parcela. Los animales permanecen en el mismo territorio y eligen en cada momento los lugares y las plantas que prefieren.
Este modelo requiere pocas infraestructuras y una menor dedicación inmediata al movimiento de los rebaños. Sin embargo, la ausencia de una rotación planificada dificulta que las especies más apetecibles dispongan de un periodo adecuado de reposo.
Cuando aparece un nuevo rebrote, los animales pueden volver a consumirlo antes de que la planta haya recuperado las reservas necesarias. Si esta situación se repite, disminuyen su vigor, su capacidad de crecimiento y su persistencia.
El protocolo señala que esta falta de descanso solo podría compensarse mediante cargas ganaderas muy reducidas en las regiones mediterráneas áridas o semiáridas. Aun así, el aprovechamiento continuaría siendo poco uniforme.
Zonas sobrepastoreadas y zonas poco utilizadas
Los animales desarrollan preferencias por determinados puntos de la explotación. La disponibilidad de agua, la calidad del alimento, la topografía, la sombra y la protección frente a las condiciones meteorológicas influyen en sus desplazamientos.
En un sistema continuo, estas preferencias pueden generar zonas sobrepastoreadas, donde el consumo y el pisoteo son constantes, junto a otras superficies escasamente utilizadas.
El documento denomina embastecimiento de los pastos al proceso por el que las áreas menos aprovechadas pierden calidad, mientras las especies más apetecibles desaparecen o se debilitan en las zonas más frecuentadas.
Si la carga ganadera es elevada, la presión puede extenderse a toda la finca y favorecer especies herbáceas poco apetecibles o incluso determinadas plantas tóxicas, al tiempo que se reduce la diversidad y la calidad del pasto.
Pastoreo racional: ocupar, aprovechar y dejar descansar
El pastoreo racional o rotativo propone dividir la finca en un número suficiente de cercados y trasladar el ganado de una parcela a otra.
El objetivo no consiste únicamente en cambiar a los animales de lugar. Cada parcela debe ser ocupada durante un periodo corto y permanecer después sin ganado el tiempo necesario para que las plantas puedan rebrotar, crecer y recuperar sus reservas antes de volver a ser consumidas.
Esta organización permite:
- realizar un aprovechamiento intenso durante pocos días sin agotar el pasto;
- mantener varias parcelas en crecimiento y libres de presión ganadera;
- reservar zonas para producir heno o ensilado;
- permitir que determinados pastos completen la formación de semillas;
- proteger cercados o rodales destinados a la regeneración del matorral y del arbolado.
De esta manera, el descanso deja de ser un periodo improductivo y se convierte en una herramienta fundamental de gestión.
Rotar no siempre significa practicar un pastoreo racional
Mover el ganado entre dos o más parcelas puede mejorar ligeramente el manejo, pero no siempre garantiza que se esté aplicando un verdadero sistema racional.
Si los animales permanecen demasiado tiempo en una parcela, pueden consumir primero las plantas más apetecibles y volver a comer sus nuevos brotes antes de abandonar el cercado. En ese caso, se mantiene uno de los principales problemas del pastoreo continuo.
El protocolo indica que el pastoreo racional requiere disponer de suficientes parcelas para combinar periodos breves de ocupación con descansos adecuados. La duración de ambos debe ajustarse al crecimiento de la vegetación y no establecerse mediante un calendario rígido.
La rotación debe adaptarse a la meteorología, la humedad, la producción de pasto y el estado real de cada cercado.
Cuatro principios para organizar el pastoreo
El documento recoge varios principios asociados al pastoreo racional:
Tiempo suficiente de reposo. Entre dos aprovechamientos debe transcurrir el periodo necesario para que la planta recupere reservas y produzca un rebrote vigoroso.
Ocupación breve. El ganado no debe permanecer el tiempo suficiente para consumir dos veces la misma planta durante una sola entrada.
Acceso al pasto de mayor calidad. Los animales con mayores necesidades deben disponer de las parcelas cuando la vegetación se encuentra en el momento óptimo de aprovechamiento.
Regularidad en la producción. La estancia debe ser corta para mantener la calidad del alimento y evitar un consumo repetido de los nuevos brotes.
Estos principios buscan equilibrar las necesidades del ganado con la capacidad de recuperación de los pastos.
Un uso más uniforme de cada parcela
Según la comparación incluida en el protocolo, el pastoreo continuo presenta un aprovechamiento irregular, mayores pérdidas por pisoteo y una distribución desigual del estiércol.
El sistema rotativo mejora estos aspectos, ya que concentra temporalmente a los animales y permite dirigir el aprovechamiento hacia las zonas seleccionadas. El resultado puede ser una utilización más regular del pasto, una distribución más equilibrada de las deyecciones y mejores condiciones para el crecimiento posterior de la hierba.
Los sistemas más controlados, como el pastoreo en fajas, pueden aumentar todavía más la uniformidad y reducir las pérdidas por pisoteo. No obstante, también exigen más cercas, puntos de agua, planificación y trabajo.
También puede favorecer la regeneración
La división de la finca permite reservar algunas parcelas o proteger determinados rodales para que la vegetación se desarrolle sin presión continua.
Estas áreas pueden destinarse a la regeneración natural del matorral, de las encinas y de los alcornoques. Mientras una parte de la finca sigue siendo aprovechada, otra puede mantenerse en crecimiento o quedar temporalmente excluida del pastoreo.
El pastoreo racional se convierte así en una herramienta no solo para producir alimento, sino también para crear islas de biodiversidad, recuperar especies leñosas y facilitar la renovación del arbolado.
Un sistema que requiere planificación
El pastoreo racional presenta ventajas, pero también necesita más organización que el continuo.
Para diseñarlo deben considerarse el tamaño y las necesidades del rebaño, la producción de los pastos, la orografía, el acceso al agua, las zonas de sombra y abrigo y los días necesarios para aprovechar cada parcela.
Las cercas y los puntos de agua pueden representar una inversión importante. Por eso, el protocolo recomienda valorar inicialmente trazados provisionales o soluciones móviles que puedan corregirse según la experiencia adquirida.
Además, la rotación no puede programarse de manera totalmente fija. Las lluvias, las temperaturas y el ritmo de crecimiento de las plantas obligan a observar cada parcela y ajustar las decisiones a las condiciones reales.
Dar descanso para mantener la productividad
El pastoreo continuo puede parecer una opción sencilla, pero la falta de control sobre los lugares y las especies consumidas puede reducir la calidad de los pastos y aumentar la desigualdad dentro de la finca.
El pastoreo racional exige más planificación e infraestructuras, pero permite organizar la presión ganadera, proteger los nuevos brotes y conceder a cada parcela el descanso que necesita.
El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: gestionar el pastoreo no consiste únicamente en mover el ganado, sino en coordinar el momento del consumo con la capacidad de recuperación de la vegetación.
Un aprovechamiento breve en el momento adecuado, seguido de un descanso suficiente, puede contribuir a mantener pastos más productivos, un uso más equilibrado del territorio y mejores condiciones para la regeneración de la dehesa.
El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.
