Para manejar bien el pastoreo también hay que medir sus efectos. El protocolo de LIFE ScrubsNet propone evaluar el ramoneo teniendo en cuenta dos factores clave: la palatabilidad de cada especie y su capacidad de rebrote. A partir del nivel de consumo y daños observado, es posible obtener una referencia útil para adaptar el manejo y favorecer la regeneración de la dehesa y los pastos arbustivos.
El ramoneo forma parte del aprovechamiento normal de la vegetación en la ganadería extensiva. Vacuno, ovino, caprino o porcino pueden consumir hojas, brotes y ramas de árboles y arbustos, pero no todas las especies vegetales responden de la misma manera a esa presión.
Una planta muy apetecible puede ser consumida rápidamente, mientras que otra menos atractiva para el ganado solo mostrará daños importantes cuando la presión de pastoreo sea elevada.
Por eso, el documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco de LIFE ScrubsNet, propone evaluar conjuntamente la palatabilidad o apetecibilidad de cada especie y su capacidad de rebrote o resistencia al pastoreo.
Dos factores que ayudan a interpretar el ramoneo
El protocolo organiza las especies en diferentes clases según la combinación entre su palatabilidad y su capacidad para recuperarse después del consumo.
Entre las especies de palatabilidad muy alta y baja capacidad de rebrote se encuentran, por ejemplo, el fresno, el acebuche, algunas escobas o la zarza. Otras especies, como el algarrobo, la morera o el madroño, presentan alta palatabilidad pero también una mayor capacidad de rebrote.
Encinas, alcornoques, quejigos y rebollos se sitúan en un grupo intermedio en cuanto a palatabilidad y capacidad de recuperación.
En los grupos siguientes aparecen especies cada vez menos apetecibles, como jaras, romero, matagallo, lentisco o retama.
Esta clasificación ayuda a interpretar mejor lo que observamos en el campo: el mismo nivel de consumo no tiene el mismo significado en todas las plantas.
Las plantas también pueden actuar como indicadores
Cuando una especie muy apetecible aparece ramoneada, el dato no implica necesariamente que exista sobrepastoreo, ya que el ganado la seleccionará con facilidad.
Sin embargo, si especies menos apetecibles empiezan a mostrar un consumo intenso, la situación cambia.
El protocolo señala que cuando las especies con alta capacidad de rebrote aparecen muy mordisqueadas, pueden estar indicando una presión de pastoreo elevada que amenaza la regeneración del arbolado.
La señal es todavía más clara cuando aparecen afectados árboles mediterráneos como encinas o alcornoques. Si estas especies presentan un nivel importante de consumo, la regeneración puede encontrarse en riesgo y la intensidad del pastoreo puede ser excesiva.
Del vistazo en el campo a una puntuación
Para hacer el seguimiento más objetivo, el documento propone registrar el nivel de consumo o daños de cada especie.
La escala utilizada va de:
- 0: consumo nulo
- 1: consumo escaso
- 2: consumo bajo
- 3: consumo medio
- 4: consumo alto
- 5: consumo total
Esta valoración se combina posteriormente con la clase de palatabilidad y capacidad de rebrote de cada planta.
De esta forma, una observación sencilla realizada directamente en la finca puede transformarse en una herramienta de seguimiento.
La referencia clave: mantenerse por debajo de 5
El protocolo propone una puntuación final para interpretar el grado de conservación y la capacidad de regeneración natural de la vegetación arbustiva.
Según el documento, para garantizar la regeneración de la dehesa y de los pastos arbustivos, la puntuación debería mantenerse por debajo de 5.
Esto no significa que el ganado no pueda ramonear.
Las especies más palatables pueden presentar un consumo elevado. Sin embargo, en el caso de los Quercus, como encinas y alcornoques, el consumo debería mantenerse en niveles intermedios, con algunos individuos mordisqueados pero sin alcanzar una defoliación total.
Por su parte, las especies escasamente apetecibles deberían presentar muy pocos signos de consumo.
Medir para detectar tendencias
Una evaluación aislada permite conocer la situación en un momento concreto. Pero el verdadero valor de esta metodología aparece cuando se repite periódicamente.
LIFE ScrubsNet propone realizar estas evaluaciones durante varios años sobre manchas de vegetación seleccionadas y representativas. Así es posible detectar tendencias y adaptar el manejo del ganado en función de los objetivos de la explotación.
Si aumenta progresivamente el consumo sobre encinas jóvenes o sobre especies poco apetecibles, puede ser una señal para revisar:
- la carga ganadera;
- el tiempo de ocupación de las parcelas;
- los periodos de descanso;
- el calendario de pastoreo;
- o incluso las especies y razas ganaderas utilizadas.
Cada finca necesita su propia interpretación
El protocolo también recuerda que la palatabilidad no es completamente fija.
Puede variar en función de la especie ganadera, la raza, el propio rebaño, la disponibilidad de pasto herbáceo y la cantidad y tipo de piensos o forrajes complementarios que reciben los animales.
Por eso, la evaluación debe utilizarse principalmente para comparar la evolución dentro de una misma explotación, y no como una regla idéntica para todas las fincas.
Observar, medir y adaptar
Medir el ramoneo permite pasar de una impresión general a una gestión basada en señales observables.
No se trata de evitar que el ganado aproveche el matorral, sino de comprobar que ese aprovechamiento permanece dentro de unos límites compatibles con la recuperación de la vegetación.
El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: observar qué especies se consumen, medir el nivel de daños y repetir la evaluación a lo largo del tiempo permite adaptar el pastoreo antes de que la regeneración quede comprometida.
Medir para manejar mejor: una herramienta sencilla para compatibilizar ganadería, matorral y regeneración de la dehesa.
El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.
