Setos y sotos: aliados discretos para una dehesa más diversa y resistente
Setos y sotos: aliados discretos para una dehesa más diversa y resistente

Setos y sotos: aliados discretos para una dehesa más diversa y resistente

Los setos de las lindes y los sotos asociados a arroyos y cursos de agua pueden pasar desapercibidos frente a los grandes pastizales y árboles de la dehesa, pero cumplen funciones esenciales. Proporcionan alimento y refugio, protegen frente al calor, el viento o el frío y contribuyen a conservar el suelo, el agua y la biodiversidad.

En una explotación extensiva, no toda la superficie tiene que cumplir la misma función. Los pastizales proporcionan la base de la alimentación, los árboles aportan sombra, ramón y frutos y el matorral diversifica los recursos disponibles. Pero existen otros elementos, aparentemente secundarios, que pueden desempeñar un papel decisivo en el funcionamiento de la finca: los setos, las lindes vegetadas y los sotos asociados a los cursos de agua.

El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco de LIFE ScrubsNet, destaca que conservar manchas de vegetación leñosa en forma de setos, bosquetes o sotos crea auténticas islas de fertilidad y biodiversidad, capaces de aportar mayor estabilidad y resiliencia al ecosistema ganadero.

Setos: mucho más que separar parcelas

Los setos son formaciones de vegetación arbustiva y arbórea que pueden conservarse o implantarse en las lindes de los cercados.

Su función va mucho más allá de marcar límites. Cuando contienen una buena diversidad de especies, pueden proporcionar hojas, ramón y frutos que complementan la alimentación del ganado cuando disminuye la disponibilidad de hierba.

Además, funcionan como zonas de refugio y ofrecen protección frente a condiciones ambientales desfavorables, como el calor, el viento o el frío.

En una explotación sometida a la estacionalidad típica del clima mediterráneo, disponer de estos recursos distribuidos por la finca puede resultar especialmente interesante durante los periodos críticos.

Una fuente de alimento cuando el pasto escasea

La importancia alimenticia de un seto no reside únicamente en la cantidad de vegetación que contiene, sino también en su capacidad para ampliar la diversidad de recursos disponibles.

Los árboles pueden proporcionar ramón, restos de poda y frutos forestales, mientras que los arbustos ofrecen brotes, hojas y, dependiendo de la especie, flores y frutos con distinto valor nutritivo.

De este modo, los bordes de las parcelas dejan de ser simples espacios marginales y pasan a formar parte de la planificación ganadera.

Bien conservados y gestionados, pueden complementar los pastizales sin necesidad de convertir toda la superficie de la finca en una formación arbustiva.

Sotos: proteger los cursos de agua

Junto a los setos, el protocolo concede especial importancia a los sotos, es decir, las formaciones arbustivas y arbóreas que se desarrollan en el entorno de los cursos de agua.

En la dehesa, muchos arroyos son temporales, pero eso no resta importancia a la vegetación que aparece en sus márgenes. Estos espacios constituyen zonas especialmente valiosas dentro del mosaico de la explotación.

El documento señala que conservar los sotos ayuda a evitar la erosión de los terrenos, depurar las aguas, conservar la biodiversidad y complementar la oferta alimenticia de la vegetación herbácea.

Por tanto, un arroyo y su vegetación asociada no deberían considerarse únicamente como un espacio que atraviesa la finca. También forman parte de su infraestructura ecológica.

Forraje verde durante el verano

El valor de los sotos puede hacerse todavía más evidente en verano.

Cuando los pastizales se han secado, los arbustos presentes en estas zonas y las podas de los árboles pueden proporcionar forraje verde de especial interés para el ganado.

Esta complementariedad resulta especialmente relevante en sistemas mediterráneos, donde la disponibilidad de alimento cambia notablemente a lo largo del año.

Conservar diferentes tipos de vegetación permite disponer de recursos que aparecen en momentos distintos y reduce la dependencia de una única fuente de alimento.

Refugio frente al clima

Los beneficios de la vegetación leñosa no terminan en el alimento.

El protocolo destaca que estas formaciones pueden proporcionar sombra y protección frente al frío, la lluvia y el viento. También ayudan a retener agua y suelo durante las lluvias intensas y contribuyen a combatir la erosión.

A su alrededor se genera además un microclima que puede favorecer el establecimiento de otras plantas herbáceas y el crecimiento de especies arbóreas.

Así, un seto no beneficia solamente a los animales que buscan sombra o alimento. Puede modificar las condiciones de su entorno inmediato y crear un espacio más favorable para otras comunidades vegetales.

Pequeños corredores para la biodiversidad

Setos, sotos, bosquetes y otras manchas de vegetación leñosa actúan también como refugios para numerosas especies.

El documento señala que pueden ofrecer cobijo, zonas de nidificación y alimento para fauna auxiliar, además de contribuir a proteger la regeneración natural del arbolado mediante el denominado efecto de planta nodriza.

También ofrecen alimento a los polinizadores y frutos forestales para aves insectívoras durante el otoño y el invierno.

Esta red de pequeños espacios vegetados permite que la biodiversidad no quede concentrada únicamente en grandes manchas de matorral, sino que se distribuya por el conjunto de la explotación.

Los bordes también pueden regenerar

La presencia de vegetación arbustiva en lindes y otras zonas de la finca puede contribuir además a la renovación de la dehesa.

El protocolo señala que aumentar de manera controlada la cobertura de arbustos autóctonos puede favorecer la regeneración de setos, lindazos y arbolado. El matorral ayuda a proteger semillas y plantones frente al pastoreo y participa en procesos como el reciclaje de nutrientes.

Esto convierte a determinados bordes de parcela en espacios especialmente interesantes para permitir que la vegetación evolucione con una presión ganadera menor.

No todo tiene que producir pasto a corto plazo. Algunas franjas pueden proporcionar servicios que aumenten la capacidad de la finca para mantenerse productiva y diversa a largo plazo.

Conservar antes que simplificar

En la gestión de una explotación ganadera puede existir la tentación de eliminar vegetación de las lindes para ganar superficie útil o facilitar determinados trabajos.

Sin embargo, el enfoque propuesto por LIFE ScrubsNet invita a considerar qué funciones se pierden cuando desaparecen estos elementos.

Un seto puede ser alimento, sombra y refugio. Un soto puede ayudar a conservar el suelo, mejorar la calidad del agua y mantener biodiversidad. Una mancha de matorral puede proteger la regeneración de futuros árboles.

Cada uno ocupa relativamente poco espacio, pero su función puede extenderse mucho más allá de sus límites.

Una red verde dentro de la dehesa

La dehesa no está formada únicamente por árboles dispersos sobre un pastizal.

También forman parte de ella los bordes, las lindes, los arbustos, los pequeños bosquetes, los arroyos y la vegetación que los acompaña. Juntos crean un mosaico que ofrece alimento, refugio y distintos servicios ecológicos a lo largo del año.

El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: conservar setos y sotos significa aprovechar elementos ya presentes en el paisaje para hacer compatible la producción ganadera con la protección del suelo, el agua, la biodiversidad y la regeneración de la dehesa.

A veces, una parte importante de la solución está precisamente en esos espacios discretos que rodean las parcelas y acompañan a los arroyos.

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El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.

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