Matagallo y seca: un servicio poco visible del matorral en la dehesa
Matagallo y seca: un servicio poco visible del matorral en la dehesa

Matagallo y seca: un servicio poco visible del matorral en la dehesa

El matagallo (Phlomis purpurea) es un ejemplo de que el valor del matorral va mucho más allá del alimento o el refugio. El protocolo de LIFE ScrubsNet destaca que esta especie contiene dos triterpenos que contribuyen a frenar el avance de focos de seca asociados a Phytophthora cinnamomi, poniendo de relieve otro de los servicios que la vegetación arbustiva puede prestar al ecosistema de la dehesa.

Cuando se habla del papel del matorral en una explotación ganadera, es habitual pensar en el ramoneo, la producción de frutos, la protección de los animales o el refugio para la biodiversidad. Sin embargo, algunas de sus funciones son mucho menos evidentes.

El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco del proyecto LIFE ScrubsNet, señala que las especies leñosas pueden proporcionar numerosos servicios además de su aportación alimenticia. Entre ellos incluye sus propiedades nutracéuticas y medicinales y la presencia de comunidades microbianas y sustancias aromáticas relacionadas con la limitación de la propagación de Phytophthora cinnamomi.

Dentro de este contexto, el protocolo presta especial atención al matagallo (Phlomis purpurea).

Una planta común con una función inesperada

El matagallo forma parte de la vegetación arbustiva mediterránea y aparece en el documento entre las especies que integran las comunidades leñosas de interés para la gestión de la dehesa.

Su relevancia, en este caso, no se encuentra principalmente en su aprovechamiento ganadero, sino en un servicio mucho menos visible.

El protocolo recoge que recientemente se ha demostrado que Phlomis purpurea contiene dos triterpenos que contribuyen a detener el avance de los focos de seca por Phytophthora cinnamomi.

La afirmación se apoya en un trabajo científico de Fernández-Calleja y colaboradores publicado en 2023 y recogido entre las referencias del documento. El estudio citado aborda el aislamiento de dos triterpenoides de Phlomis purpurea y la actividad frente a Phytophthora cinnamomi de uno de ellos.

El matorral no es únicamente competencia por el espacio

Este ejemplo ayuda a comprender uno de los mensajes centrales del protocolo: evaluar el matorral únicamente por la superficie que ocupa o por la cantidad de pasto que puede desplazar ofrece una visión incompleta de su papel.

Las especies leñosas pueden proporcionar sombra y protección frente al frío, la lluvia o el viento; contribuir a la retención de agua y suelo; aportar materia orgánica; favorecer determinados microclimas; servir como refugio para fauna auxiliar y proteger la regeneración natural del arbolado.

A estos servicios se suman otros todavía menos visibles, como la presencia de sustancias nutracéuticas, medicinales o compuestos relacionados con determinados procesos ecológicos.

El matagallo constituye un buen ejemplo de este segundo grupo.

Una dehesa con más diversidad puede prestar más servicios

La presencia de diferentes especies de árboles y arbustos genera un mosaico vegetal en el que cada formación puede desempeñar funciones distintas.

Algunas plantas aportan alimento. Otras protegen las plántulas de encinas y alcornoques. Algunas ofrecen recursos para polinizadores o aves, mientras que otras contribuyen a crear microclimas o a proteger el suelo.

El protocolo define precisamente las especies leñosas de los pastizales como “islas de biodiversidad” capaces de proporcionar numerosos servicios ecosistémicos. Entre ellos menciona también la diversificación de la dieta del ganado y diferentes funciones relacionadas con la vegetación, el suelo y la fauna.

La posible contribución del matagallo frente al avance de los focos de seca amplía todavía más esta perspectiva.

Conservar también significa conocer

No todas las manchas de matorral son iguales ni todas las especies desempeñan la misma función. Por ello, antes de eliminar una formación arbustiva resulta importante saber qué especies la componen y qué servicios pueden estar prestando.

Una gestión orientada exclusivamente a reducir la cobertura de matorral podría hacer desaparecer plantas cuya aportación no resulta evidente a primera vista.

El caso del matagallo muestra precisamente por qué conocer la composición de la vegetación es una parte esencial de la gestión.

Identificar qué especies están presentes permite tomar decisiones más precisas: qué zonas aprovechar mediante pastoreo, cuáles reservar temporalmente, dónde favorecer la regeneración y qué plantas puede resultar especialmente interesante conservar.

Servicios que no siempre se ven

La vegetación arbustiva desarrolla una parte importante de sus funciones sin que estas puedan observarse de forma inmediata.

Un arbusto puede parecer simplemente una planta poco aprovechada por el ganado y, al mismo tiempo, proporcionar refugio, favorecer la biodiversidad o contener compuestos de gran interés ecológico.

El matagallo y su relación con los focos de seca constituyen un ejemplo especialmente ilustrativo.

El mensaje que se desprende del protocolo de LIFE ScrubsNet es claro: el valor del matorral no debe medirse únicamente por lo que produce de forma directa, sino también por los servicios que presta al conjunto del ecosistema.

Conservar una dehesa diversa significa también reconocer estas funciones menos visibles y tenerlas en cuenta antes de decidir qué vegetación mantener, manejar o eliminar.

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El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.

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