Vallas, redes y mallas no sirven únicamente para mantener el ganado dentro de una parcela. Bien planificadas, permiten organizar el pastoreo, proteger cultivos y pastizales, restringir el acceso a zonas sensibles y conservar rodales e islas de biodiversidad. En LIFE ScrubsNet, la infraestructura ganadera puede convertirse también en una herramienta para la conservación de la dehesa.
Una cerca suele entenderse como una infraestructura productiva: delimita terrenos, controla los movimientos del ganado y facilita el manejo diario de la explotación. Pero su función puede ir mucho más allá.
El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa” dedica un apartado específico a las barreras físicas —vallas, redes y mallas— y señala que desempeñan múltiples funciones tanto en la gestión ganadera como en la preservación de los ecosistemas de dehesa.
Controlar dónde entra el ganado
Una de las funciones básicas de cualquier cerca es mantener a los animales dentro de áreas determinadas y evitar su acceso a espacios donde podrían existir riesgos o donde resulte necesario limitar temporalmente el pastoreo.
El protocolo destaca que estas barreras permiten controlar el acceso y organizar mejor la utilización de los recursos disponibles en la finca. También ayudan a delimitar claramente las diferentes zonas y facilitan la planificación de las actividades ganaderas.
Esta capacidad resulta especialmente importante cuando una explotación contiene parcelas con objetivos diferentes: producción de pasto, regeneración del arbolado, recuperación del matorral o conservación de determinadas formaciones vegetales.
Proteger cultivos y pastizales
Las barreras físicas también evitan que el ganado u otros animales accedan a zonas donde podrían producir daños.
El documento señala expresamente su utilidad para la protección de cultivos y pastizales, así como para la gestión efectiva de los cercados y la conservación de los ecosistemas y los pastos.
Así, una misma infraestructura puede cumplir simultáneamente una función productiva y ambiental: controla el movimiento de los animales y permite decidir dónde interesa concentrar o reducir la presión ganadera.
Reservar espacios para que la vegetación se recupere
Una de las aplicaciones más interesantes de las cercas en LIFE ScrubsNet es la protección temporal de determinadas zonas.
Cuando se pretende favorecer la regeneración natural, el protocolo propone reservar algunos cercados durante varios años hasta que los nuevos árboles tengan suficiente desarrollo para soportar mejor el pastoreo. El tiempo necesario dependerá, entre otros factores, de la presencia de plántulas, pequeñas matas, bancos de semillas y de la diversidad inicial del matorral.
Durante ese periodo, la reducción o exclusión del ganado permite que las plantas tengan una oportunidad real de establecerse y crecer.
Proteger rodales sin cerrar toda la parcela
No siempre es necesario excluir al ganado de una superficie completa.
Dentro de un cercado pueden delimitarse rodales concretos donde interese proteger el crecimiento de especies leñosas, mientras el resto del terreno continúa utilizándose mediante pastoreo.
El documento indica que estos espacios pueden acotarse mediante cercas fijas o pastores eléctricos. De esta forma se puede combinar la conservación de una parte de la parcela con un aprovechamiento más intenso de las zonas restantes.
Esta flexibilidad convierte a las cercas en una herramienta útil para crear un paisaje en mosaico.
Crear y conservar islas de biodiversidad
La reserva de ciertas áreas no tiene por qué buscar únicamente nuevos árboles.
El protocolo explica que las estrategias de acotación pueden perseguir diferentes objetivos, desde favorecer la regeneración natural de encinas y alcornoques hasta promover islas de biodiversidad.
Estas manchas de vegetación pueden funcionar como refugio y fuente de alimento para diferentes especies, proteger la regeneración natural y aumentar la diversidad estructural de una finca.
En otras partes del documento, LIFE ScrubsNet destaca que los rodales de matorral, setos, bosquetes y sotos pueden actuar como islas de fertilidad y biodiversidad y aportar estabilidad y resiliencia al conjunto del ecosistema ganadero.
Una cerca también puede ayudar a proteger el suelo
Las barreras físicas tienen asimismo una función potencial en terrenos sensibles a la erosión.
El protocolo señala que, en áreas propensas a la pérdida de suelo, estas estructuras pueden contribuir a mantener su estabilidad.
Además, reservar determinadas zonas permite mantener o recuperar vegetación leñosa, especialmente importante en terrenos pedregosos, con pendientes o con poca profundidad de suelo.
Cercas fijas, provisionales y eléctricas
El diseño de los cercados debe responder a las necesidades reales de cada explotación.
El documento advierte de que instalar cercas supone una inversión y recomienda, cuando sea posible, comenzar con trazados provisionales o pastores eléctricos. De este modo se puede comprobar si la división funciona adecuadamente y corregirla antes de consolidar las infraestructuras definitivas.
El acceso al agua, la orografía, la oferta de pastos, el tamaño del rebaño y los tiempos de aprovechamiento deben formar parte de esa planificación.
Infraestructura productiva e infraestructura ecológica
Una cerca bien diseñada no conserva biodiversidad por sí sola. Su utilidad depende del objetivo para el que se instala y, sobre todo, de cómo se gestione después el ganado.
Pero el enfoque del protocolo muestra que la misma infraestructura que ordena una explotación puede utilizarse para dar descanso a la vegetación, proteger árboles jóvenes, reservar matorral y mantener islas de biodiversidad.
El propio documento señala que una adecuada planificación y mantenimiento de las infraestructuras de pastoreo puede mejorar la eficiencia y el bienestar animal y contribuir al mismo tiempo a la conservación ambiental y de la biodiversidad.
Por eso, en LIFE ScrubsNet, una cerca puede entenderse como algo más que un límite: puede ser una herramienta para decidir dónde pastorear, dónde descansar y dónde dejar espacio a la biodiversidad.
El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.
