Protectores de plantas: una ayuda decisiva durante los primeros años
Protectores de plantas: una ayuda decisiva durante los primeros años

Protectores de plantas: una ayuda decisiva durante los primeros años

Las plántulas y los árboles jóvenes son especialmente vulnerables al ramoneo, el pisoteo, el hozado y otras presiones del ganado. Cuando la vegetación natural no ofrece suficiente refugio, los protectores pueden ayudar a que los nuevos ejemplares superen sus primeras etapas de crecimiento. En la dehesa, esta protección puede proceder de los propios arbustos nodriza o de estructuras físicas adaptadas a cada situación.

Conseguir que nazca una encina o un alcornoque es solo el primer paso. Para que esa pequeña planta llegue a convertirse en árbol necesita superar varios años en los que su tamaño reducido la hace especialmente vulnerable.

El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco de LIFE ScrubsNet, recuerda que el sobrepastoreo puede impedir el crecimiento de las plántulas y comprometer los árboles que carecen de protección.

Por eso, proteger los ejemplares jóvenes puede convertirse en una herramienta importante para favorecer la regeneración del arbolado.

Arbustos nodriza: la protección que ofrece la propia naturaleza

La primera opción no tiene necesariamente que ser una estructura artificial.

Los arbustos pueden crear bajo su copa un microhábitat más favorable que el espacio abierto. El protocolo explica que estas plantas funcionan como nodrizas o protectores de las especies que crecen asociadas a ellas y que tanto la regeneración natural como la reforestación pueden tener más éxito cuando las plántulas crecen protegidas por estas formaciones.

Su efecto no se limita a impedir que el ganado alcance fácilmente la planta. Las especies nodriza pueden intervenir mediante diferentes mecanismos, entre ellos la sombra, la conservación de humedad en el suelo, los nutrientes, las micorrizas y la protección frente a herbívoros.

Espinas, poca palatabilidad y suficiente tamaño

No todos los arbustos proporcionan el mismo nivel de protección.

Cuando el objetivo principal consiste en defender las plántulas frente al ganado, el protocolo señala varias características deseables en una planta nodriza: poca o nula apetecibilidad, presencia de ramas espinosas o espinas, una altura de entre uno y dos metros y capacidad para extenderse lateralmente.

El tamaño necesario dependerá también del herbívoro del que se pretenda proteger al árbol. El documento señala que cabras y vacas plantean mayores dificultades debido a su capacidad para alcanzar la vegetación.

Incluso especies no espinosas pueden proporcionar cierta protección. El protocolo cita el caso del romero, cuya resistencia y baja apetecibilidad pueden ofrecer abrigo durante los primeros años de los renuevos.

Cuando la protección natural no basta

No todas las plántulas nacen junto a un arbusto adecuado. Otras aparecen en lugares donde interesa especialmente que progresen.

En estas situaciones pueden utilizarse protectores físicos, colocados alrededor de las plantas o árboles jóvenes para defenderlos frente a condiciones ambientales adversas y frente a la presión ganadera.

El protocolo destaca daños por ramoneo de los herbívoros y también la presión ejercida por los cerdos mediante pisoteo, hozado y rascado. En determinados casos de regeneración natural, los protectores pueden reservarse únicamente para los ejemplares que se desea favorecer.

Esto permite concentrar la inversión precisamente en las plantas con mayor interés para la futura estructura del arbolado.

Tubos y otras estructuras

Uno de los sistemas mencionados en el documento es el tubo protector alrededor de las plántulas recién plantadas.

Además de reducir los daños provocados por herbívoros, estos tubos pueden crear un microclima más estable, proteger frente al viento y disminuir la competencia de la vegetación inmediatamente próxima.

El protocolo muestra también otras soluciones, como protectores que imitan la función disuasoria de un arbusto espinoso o protecciones de perímetro destinadas a reducir la presión de los cerdos.

La solución adecuada dependerá, por tanto, de qué planta se quiere proteger y de qué animales pueden dañarla.

También existen alternativas biodegradables

La protección física no tiene por qué depender exclusivamente de materiales convencionales.

El documento menciona protectores biodegradables elaborados con papel, cartón o fibra de coco, diseñados para proporcionar protección temporal y descomponerse progresivamente una vez que la planta se establece.

Incluso los restos de poda o taramas amontonados alrededor de los plantones pueden funcionar como una barrera natural y temporal.

Son diferentes formas de conseguir un mismo objetivo: ganar tiempo para que la planta crezca hasta alcanzar un tamaño que le permita soportar mejor la presión del entorno.

Los primeros años son especialmente importantes

Esta protección cobra especial relevancia en encinas y alcornoques.

Los Quercus pueden crecer lentamente durante sus primeras etapas. El protocolo indica que, sin protección, pueden permanecer durante tres o cuatro años con apenas 10–20 centímetros de altura en determinadas condiciones.

Durante todo ese tiempo, un rebrote situado a pocos centímetros del suelo continúa estando al alcance del ganado.

La protección no tiene que mantenerse indefinidamente. Su objetivo es ayudar a que el árbol alcance una fase en la que pueda continuar desarrollándose con menores riesgos.

Proteger también exige seguimiento

Colocar un protector no significa que el trabajo haya terminado.

LIFE ScrubsNet señala que el tipo de protección debe seleccionarse según las condiciones del lugar y los objetivos de gestión. También recomienda un seguimiento regular para comprobar que continúa cumpliendo su función y realizar ajustes cuando sea necesario.

Un protector mal dimensionado, deteriorado o que ya no responde al riesgo existente puede dejar de ser útil.

Por eso, la protección debe integrarse dentro de una estrategia más amplia que incluya la regulación del pastoreo, la conservación del matorral y la observación de la regeneración.

Natural o física: proteger para poder regenerar

El mensaje de LIFE ScrubsNet es sencillo: para que haya árboles adultos en el futuro, primero hay que conseguir que sobrevivan los árboles jóvenes de hoy.

En algunos lugares, un arbusto nodriza puede proporcionar por sí mismo la protección necesaria. En otros será conveniente recurrir a tubos, mallas, estructuras específicas o barreras construidas con materiales biodegradables o restos vegetales.

No existe un protector único para todas las situaciones. Lo importante es identificar la amenaza, adaptar la solución y mantenerla el tiempo necesario para que la planta pueda continuar creciendo.

Proteger durante unos años puede marcar la diferencia entre una plántula que desaparece y un árbol que formará parte de la dehesa del futuro.

BOTÓN: DESCARGAR EL DOCUMENTO

El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.

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