En la Dehesa de San Francisco se ha llevado a cabo la medida de naturalización del embalse, con el objetivo de mejorar la biodiversidad local y proteger el terreno de la erosión.
El embalse, diseñado inicialmente para el almacenamiento de agua con fines de prevención de incendios, se encontraba en una zona con baja densidad de matorral y escasa regeneración natural de Quercus. La vegetación arbustiva estaba dominada por especies como Cistus crispus, Cistus monspeliensis y Genista hirsuta, y el canal de drenaje aguas abajo mostraba claros signos de erosión.
Para revertir esta situación, se han implementado diversas acciones en dos fases:
Fase 1: Adecuación de la infraestructura
- Limpieza del embalse y su área de captación.
- Instalación de una valla sumergida que divide la zona inundable en dos sectores: uno de acceso restringido al ganado y otro con libre acceso.
- Colocación de 4 m³ de gaviones en el vertedero y estabilización del terreno para prevenir la erosión.
Fase 2: Reforestación estratificada según el gradiente de humedad
- Zona inundable: plantación de plantas herbáceas acuáticas de 8 especies diferentes y especímenes de Juncus spp.
- Zona no inundable: plantación de Nerium oleander (adelfa), Flueggea tinctoria y Rosa canina
- Complemento: plantación de Fraxinus angustifolia (fresno de hojas estrechas) en jaulas de exclusión preexistentes cerca del embalse
Medidas de refuerzo de la fauna
Se han instalado hoteles de insectos y refugios específicos para anfibios y reptiles, fomentando la presencia y reproducción de la fauna local.
Durante los dos años posteriores a la intervención se ha realizado mantenimiento y reposición de especies con bajas tasas de supervivencia, garantizando así el éxito de la restauración.
Esta acción contribuye a proteger un ecosistema clave de la Dehesa de San Francisco, combinando prevención de erosión, restauración de vegetación y promoción de la biodiversidad local.



