Dividir para regenerar: los cercados como herramienta de conservación en la dehesa
Dividir para regenerar: los cercados como herramienta de conservación en la dehesa

Dividir para regenerar: los cercados como herramienta de conservación en la dehesa

Subdividir una finca permite organizar mejor el pastoreo, reservar parcelas, proteger las zonas donde está apareciendo regeneración natural y adaptar los periodos de ocupación y descanso. En la dehesa, el diseño de los cercados no responde únicamente a criterios productivos: también puede contribuir a conservar el matorral y renovar el arbolado.

Una finca ganadera no es una superficie uniforme. La disponibilidad de pastos, la presencia de agua, la pendiente, la densidad del arbolado y el estado de la vegetación pueden variar considerablemente de una zona a otra.

Cuando el ganado dispone de acceso permanente a toda la explotación, tiende a concentrarse en los lugares que ofrecen mejores pastos, agua, sombra o abrigo. Como resultado, algunas áreas pueden sufrir una presión excesiva, mientras otras quedan poco aprovechadas.

El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco de LIFE ScrubsNet, propone subdividir la finca en un número suficiente de cercados para controlar mejor el aprovechamiento, facilitar el descanso de la vegetación y proteger los espacios con mayor interés para la regeneración.

Una finca, diferentes necesidades

No todas las parcelas deben gestionarse con el mismo objetivo. Algunas pueden destinarse principalmente al aprovechamiento ganadero, mientras otras pueden reservarse para favorecer la regeneración del arbolado, permitir la producción de semillas, obtener heno o recuperar la estructura del suelo.

La división en cercados facilita separar especies o lotes de animales y realizar aprovechamientos intensos durante pocos días, sin mantener una presión continua sobre la vegetación.

También permite conservar varias parcelas en crecimiento mientras el ganado utiliza otras. De este modo, la explotación dispone de zonas en diferentes fases de aprovechamiento y recuperación.

Organizar la ocupación y el descanso

Subdividir la finca no consiste únicamente en instalar vallas. El objetivo es poder controlar cuánto tiempo permanece el ganado en cada parcela y cuánto tiempo necesita posteriormente la vegetación para recuperarse.

En un sistema racional o rotativo, el periodo de ocupación debe ser suficientemente breve para evitar que los animales consuman repetidamente los nuevos brotes. Después, la parcela permanece vacía hasta que las plantas han rebrotado, crecido y recuperado las reservas necesarias.

Los tiempos de ocupación y descanso no pueden fijarse de manera completamente rígida. Deben adaptarse al crecimiento de los pastos, a la lluvia, a las temperaturas y al estado real de cada cercado.

Reservar parcelas para la regeneración

Una de las posibilidades más importantes que ofrece la división de la finca es reservar determinados cercados durante varios años.

Estas zonas pueden destinarse a recuperar masas arbustivas y favorecer la regeneración natural de encinas, alcornoques y otras especies leñosas. Su protección resulta especialmente útil en lugares pedregosos, escarpados o con dificultades para establecer pastizales productivos.

El tiempo de reserva dependerá de la vegetación existente, la presencia de plántulas, pequeñas matas o semillas y la diversidad inicial del matorral.

Durante este periodo, el pastoreo debe realizarse, en su caso, con cargas reducidas, durante pocos días y fuera de la primavera. El final del verano y el comienzo del otoño pueden ser momentos más adecuados para un aprovechamiento puntual, siempre que la regeneración no resulte dañada.

Proteger rodales sin cerrar toda la parcela

No siempre es necesario excluir una parcela completa. Dentro de un cercado pueden protegerse únicamente los rodales donde existen nuevos árboles o mejores condiciones para que aparezca la regeneración.

Las cercas fijas o los pastores eléctricos permiten acotar estos núcleos mientras el ganado continúa aprovechando el resto de la superficie.

Esta estrategia ayuda a compatibilizar la producción con la conservación. Una parte de la parcela puede seguir proporcionando alimento, mientras otra queda temporalmente protegida para que el matorral y los árboles jóvenes se desarrollen.

La reserva de cercas y la protección de rodales pueden utilizarse para promover islas de biodiversidad o favorecer la regeneración natural de árboles nacidos de semillas y de brotes procedentes de cepas o raíces.

El agua condiciona el diseño

El trazado de los cercados debe responder a las características reales de cada explotación. El tamaño del rebaño, la oferta de pastos, la orografía, el número de días necesarios para el aprovechamiento, la disponibilidad de sombra y el acceso al agua son factores esenciales.

Cada parcela debe ofrecer alimento suficiente y condiciones adecuadas para el bienestar de los animales. En los pastos semiáridos, uno de los principales criterios de diseño es garantizar la disponibilidad de agua en todos los cercados, mediante puntos naturales o bebederos fijos o portátiles.

La ubicación de los bebederos, comederos y saladeros también puede utilizarse para modificar las preferencias del ganado y distribuir mejor su influencia sobre el territorio.

Diseños flexibles antes de realizar grandes inversiones

La construcción de cercas puede representar una inversión importante y un trazado poco adecuado puede dificultar posteriormente el manejo.

Por ello, el protocolo recomienda comenzar, cuando sea posible, con divisiones provisionales o cercas eléctricas móviles. Estas soluciones permiten comprobar cómo se desplazan los animales, cuánto tarda en aprovecharse cada parcela y si los puntos de agua y las zonas de sombra están bien distribuidos.

El diseño puede corregirse progresivamente antes de consolidar las divisiones definitivas. También pueden utilizarse sistemas de vallado virtual para delimitar áreas de pastoreo sin construir barreras físicas permanentes.

Mucho más que mejorar la producción

Dividir una finca puede mejorar la regularidad del aprovechamiento, facilitar la distribución de las deyecciones y reducir la presión continuada sobre las plantas más apetecibles.

Pero sus beneficios pueden ir más allá de la producción de pastos. La parcelación también permite:

  • proteger zonas con árboles jóvenes;
  • recuperar manchas de matorral;
  • conservar setos y lindes;
  • crear islas de biodiversidad;
  • reservar vegetación de ribera;
  • reducir temporalmente el pastoreo en espacios sensibles.

Por tanto, una cerca no solo indica dónde puede entrar el ganado. También puede determinar dónde la vegetación dispone del tiempo y el espacio necesarios para recuperarse.

Dividir para gestionar mejor

El número, tamaño y distribución de los cercados debe adaptarse a cada finca. Crear muchas parcelas sin una planificación adecuada no garantiza un pastoreo racional ni una mejora de la regeneración.

La clave está en utilizar la división para coordinar la presencia del ganado con la capacidad de recuperación de la vegetación.

El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: en la dehesa, dividir también puede significar conservar. Reservar una parcela, proteger un rodal o conceder un descanso suficiente puede permitir que los nuevos árboles y arbustos aseguren la continuidad futura del sistema.

DESCARGAR EL DOCUMENTO

El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *