El matorral no es el enemigo: un aliado para la regeneración de la dehesa
El matorral no es el enemigo: un aliado para la regeneración de la dehesa

El matorral no es el enemigo: un aliado para la regeneración de la dehesa

Una presencia controlada de arbustos puede proporcionar alimento al ganado, proteger el suelo, favorecer la biodiversidad y facilitar el crecimiento de nuevas encinas y alcornoques. La clave no es eliminar el matorral, sino gestionarlo adecuadamente.

Durante mucho tiempo, la presencia de matorral en las explotaciones ganaderas se ha asociado a una pérdida de superficie de pasto, una menor productividad o un mayor riesgo de incendio. Esta percepción ha llevado, en muchos casos, a su eliminación casi completa.

Sin embargo, una dehesa formada únicamente por árboles adultos y pastos herbáceos pierde parte de la diversidad que necesita para mantenerse y regenerarse. El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco del proyecto LIFE ScrubsNet, recuerda que los arbustos pueden desempeñar funciones ecológicas y productivas esenciales cuando su presencia se mantiene bajo control.

En esta nueva entrega, LIFE ScrubsNet propone cambiar la pregunta. En lugar de plantear cómo eliminar el matorral, conviene preguntarse dónde debe conservarse, qué funciones puede cumplir y cómo integrarlo en el manejo de la finca.

Más recursos para alimentar al ganado

Los pastos herbáceos constituyen la base de muchas explotaciones extensivas, pero su disponibilidad y calidad varían a lo largo del año. Durante los periodos de escasez, determinadas especies arbustivas pueden ofrecer hojas, brotes, ramón, flores o frutos que complementan la alimentación del ganado.

Los setos, los rodales y otras manchas de vegetación leñosa permiten diversificar la oferta alimentaria y disponer de recursos adicionales cuando la hierba escasea, especialmente durante el verano o en otros momentos críticos.

No todas las especies tienen el mismo valor forrajero ni responden de igual manera al ramoneo. Por ello, su aprovechamiento debe planificarse teniendo en cuenta las condiciones locales, la especie y raza de ganado, la capacidad de rebrote de cada planta y el objetivo de manejo de la zona.

Refugio y bienestar para los animales

La vegetación arbustiva también ofrece protección frente al calor, el viento, la lluvia y el frío. Los setos y rodales pueden crear zonas de sombra y abrigo que mejoran las condiciones de bienestar de los animales, especialmente en paisajes muy abiertos.

Esta función resulta cada vez más relevante en un contexto de temperaturas extremas y episodios climáticos más intensos. La presencia de vegetación leñosa ayuda a generar pequeños microclimas, reducir la exposición directa al sol y ofrecer espacios de descanso dentro de la explotación.

Por tanto, el valor del matorral no debe medirse únicamente por la cantidad de alimento que produce. Su contribución al confort de los animales también forma parte de su utilidad dentro del sistema ganadero.

Una barrera natural frente a la erosión

Los arbustos ayudan a retener el suelo, reducir la velocidad del agua durante las lluvias intensas y favorecer su infiltración. Esta función es especialmente importante en terrenos con pendiente, zonas pedregosas o áreas con poca profundidad de suelo.

Sus raíces contribuyen a estabilizar el terreno, mientras que la materia orgánica acumulada bajo las plantas mejora progresivamente la estructura y fertilidad del suelo. Los setos y la vegetación asociada a los cursos de agua también pueden reducir la erosión, filtrar el agua y evitar la pérdida de sedimentos.

Eliminar por completo esta cobertura puede dejar el suelo más expuesto al impacto de la lluvia, la escorrentía y la pérdida de nutrientes. Conservarla de manera estratégica permite reforzar la estabilidad y resiliencia de la finca.

Islas de biodiversidad dentro de la dehesa

Una mancha de matorral es mucho más que un conjunto de arbustos. Puede funcionar como una pequeña isla de biodiversidad que ofrece alimento, refugio y lugares de reproducción a numerosas especies.

Aves, polinizadores, pequeños vertebrados y fauna auxiliar encuentran en estas formaciones recursos que no están disponibles en un pastizal completamente abierto. Esta diversidad contribuye al funcionamiento del ecosistema y puede favorecer procesos como la polinización, el control biológico de plagas y el reciclaje de nutrientes.

El protocolo señala que un paisaje ganadero formado por un mosaico de pastizales, árboles, setos, rodales y vegetación de ribera presenta una mayor estabilidad que una superficie completamente homogénea.

Arbustos que protegen a los nuevos árboles

Una de las funciones más importantes del matorral es su capacidad para favorecer la regeneración natural del arbolado.

Las encinas y los alcornoques crecen lentamente durante sus primeros años. En esta etapa, las plántulas son especialmente vulnerables al ramoneo, al pisoteo, a la radiación solar intensa y a la falta de humedad.

Algunos arbustos pueden actuar como plantas nodriza, creando bajo su copa un microhábitat más favorable. Proporcionan sombra, ayudan a conservar la humedad del suelo, aportan nutrientes y dificultan que los herbívoros alcancen los nuevos árboles.

El documento señala que el éxito de la regeneración natural y de la reforestación puede ser mayor cuando las plántulas crecen asociadas a estas plantas protectoras que cuando se desarrollan en espacios completamente abiertos.

Una presencia puntual de arbustos espinosos, densos o poco apetecibles puede, por tanto, ayudar a que las jóvenes encinas y alcornoques superen sus primeras etapas hasta alcanzar una altura menos vulnerable al ganado.

Gestionar no significa dejar crecer sin control

Reconocer las ventajas del matorral no significa defender su expansión indiscriminada. Una cobertura excesiva puede reducir la disponibilidad de pastos, dificultar el tránsito del ganado o incrementar determinados riesgos, entre ellos los incendios.

La propuesta de LIFE ScrubsNet se basa en una matorralización controlada, adaptada a las características y objetivos de cada explotación. El matorral puede conservarse en lindes, setos, rodales, zonas de pendiente, riberas o áreas destinadas a la regeneración, mientras otras superficies continúan dedicadas prioritariamente al pastoreo.

Las herramientas de gestión pueden incluir el pastoreo dirigido o rotativo, la reserva temporal de determinadas cercas, la protección de rodales y la elección de especies o razas ganaderas con diferente capacidad de ramoneo. La combinación adecuada dependerá de si se pretende producir forraje, crear refugios de biodiversidad, proteger el suelo o facilitar la regeneración del arbolado.

Recuperar el equilibrio de la dehesa

La dehesa no es únicamente un paisaje de árboles y hierba. Su estabilidad depende de las relaciones entre el arbolado, los pastos, los arbustos, el ganado, el suelo y el agua.

Cuando el matorral desaparece por completo, también se pierden muchos de los servicios que presta. Cuando se extiende sin ningún tipo de manejo, puede entrar en conflicto con otros usos de la explotación. El reto consiste en encontrar un equilibrio adaptado a cada finca.

El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: el matorral no es el enemigo. Bien gestionado, puede convertirse en un aliado para la ganadería extensiva, la biodiversidad y la renovación natural de las encinas y los alcornoques.

La clave no está en eliminarlo todo, sino en decidir cuánto conservar, dónde hacerlo y cómo aprovechar sus beneficios sin perder el equilibrio del sistema.

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El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.

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