El aprovechamiento de la vegetación arbustiva no debe mantenerse igual durante todo el año. El protocolo de LIFE ScrubsNet propone ajustar el pastoreo a la estación, al tipo de vegetación y a los objetivos de cada zona, prestando especial atención a las parcelas de regeneración y a la vegetación de ribera.
La dehesa es un sistema dinámico. La disponibilidad de pastos, el crecimiento de los arbustos, la aparición de nuevos brotes y la vulnerabilidad de las plántulas cambian a lo largo del año. Por ello, un manejo ganadero adecuado no depende únicamente del número de animales presentes, sino también del momento en el que acceden a cada parcela y del tiempo de descanso que se concede posteriormente a la vegetación.
El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco del proyecto LIFE ScrubsNet, propone un calendario orientativo para compatibilizar la actividad ganadera con la conservación de las formaciones arbustivas y la renovación del arbolado.
Las recomendaciones distinguen tres tipos de espacios: los cercados reservados para la regeneración, las formaciones de monte bajo y la vegetación de ribera. Cada uno de ellos requiere un manejo diferente a lo largo de las estaciones.
No existe un único calendario para toda la finca
Las necesidades de una parcela destinada a producir pastos no son las mismas que las de un rodal donde están creciendo nuevas encinas o alcornoques. Tampoco puede gestionarse de igual manera una zona de monte bajo que una ribera, donde la humedad, el suelo y la composición de la vegetación son diferentes.
El protocolo señala que el pastoreo debe organizarse según la sensibilidad de cada terreno, dando prioridad al descanso y a la recuperación de la vegetación en los momentos clave.
La estación del año, el estado de los brotes, la disponibilidad de pastos herbáceos, la carga ganadera y el tipo de animales presentes deben tenerse en cuenta antes de decidir la entrada del ganado.
Cercados de regeneración: máxima precaución durante la primavera
Las parcelas reservadas para favorecer la regeneración del arbolado necesitan una protección especial, sobre todo durante sus primeros años.
En otoño, el documento contempla un pastoreo ligero que evite daños sobre los nuevos ejemplares de Quercus. También puede producirse el aprovechamiento de la bellota por el cerdo ibérico durante la montanera, siempre que la presencia de animales no comprometa los renuevos.
Durante el invierno, la recomendación general es mantener el descanso de estas áreas, aunque puede continuar el aprovechamiento del cerdo ibérico vinculado a la montanera.
La primavera constituye el momento más sensible. El protocolo recomienda reservar completamente del pastoreo estas parcelas durante los dos primeros años. A partir del tercero, pueden protegerse los rodales con regeneración y realizarse un aprovechamiento ligero, siempre con un seguimiento cuidadoso del estado de la vegetación.
Durante los primeros años, el pastoreo estival también debe ser muy limitado. Entre el segundo y el quinto año, podría realizarse un aprovechamiento ligero al final del verano cuando escaseen la hierba seca o los rastrojos, pero se plantea como una opción puntual y condicionada al estado de la regeneración.
¿Por qué la primavera requiere tanta protección?
En primavera, las encinas, los alcornoques y los arbustos producen brotes nuevos, tiernos y especialmente apetecibles para los animales.
Si la presión ganadera es elevada, el ganado puede consumir repetidamente estos brotes e impedir que las pequeñas plantas ganen altura. Este daño resulta especialmente grave durante los primeros años, cuando los renuevos permanecen al alcance del ramoneo.
Por eso, el descanso primaveral no debe entenderse como una ausencia de manejo, sino como una medida activa para asegurar que la vegetación pueda crecer y completar una fase esencial de su desarrollo.
Proteger temporalmente una parcela permite que los árboles jóvenes alcancen un tamaño menos vulnerable y que los arbustos recuperen la capacidad de proporcionar alimento, refugio y protección al suelo.
Monte bajo: aprovechar sin agotar los nuevos brotes
Las formaciones de monte bajo clímax o serial también pueden ser utilizadas por el ganado, pero el calendario debe evitar que el aprovechamiento agote la capacidad de recuperación de las plantas.
Durante el otoño, el protocolo contempla un pastoreo más intenso antes de que esté disponible la nueva hierba otoñal. En esta época también puede realizarse el aprovechamiento del cerdo ibérico durante la montanera.
En invierno se recomienda el descanso o, en años secos, un pastoreo ocasional. Esta pausa permite que la vegetación conserve reservas y se prepare para el nuevo periodo de crecimiento.
Durante la primavera, el aprovechamiento de los brotes debe ser puntual y no llegar a agotarlos. El objetivo es utilizar parte del recurso disponible sin comprometer la recuperación de los arbustos.
Al final del verano, podría realizarse un pastoreo ocasional cuando escaseen la hierba seca o los rastrojos. Como en el resto de las formaciones, la decisión debe adaptarse al estado real de la vegetación y no aplicarse automáticamente todos los años.
Vegetación de ribera: descanso durante el invierno y la primavera
La vegetación asociada a arroyos, riberas y zonas temporalmente húmedas presenta una elevada importancia ecológica. Ayuda a proteger el suelo, retener sedimentos, conservar la humedad y ofrecer refugio a numerosas especies.
Debido a su sensibilidad, el calendario recomendado es más estricto.
Durante el otoño puede realizarse un pastoreo intenso o una poda hasta la aparición de la otoñada. Sin embargo, tanto el invierno como la primavera deben mantenerse como periodos de descanso.
Esta interrupción del aprovechamiento permite que la vegetación se recupere, protege los nuevos brotes y reduce la presión sobre zonas especialmente vulnerables.
En verano puede plantearse un pastoreo ligero, excepto durante los años secos, cuando se recomienda evitar completamente el aprovechamiento.
El descanso también es una herramienta de gestión
En ocasiones, el descanso se interpreta como una pérdida de aprovechamiento. Sin embargo, constituye una de las herramientas más importantes para mantener la productividad de las plantas y evitar la degradación de los recursos.
Cuando una parcela dispone de suficiente tiempo sin animales, los pastos y los arbustos pueden rebrotar, acumular reservas y completar sus ciclos de crecimiento. Este proceso mejora la disponibilidad futura de alimento y contribuye a conservar la estructura del suelo.
Los periodos de descanso son especialmente importantes cuando se busca regenerar el arbolado, recuperar una formación arbustiva o proteger una zona de ribera.
Por tanto, gestionar el pastoreo significa decidir no solo cuándo entra el ganado, sino también cuándo debe salir y durante cuánto tiempo debe permanecer la parcela sin aprovechamiento.
Un calendario que debe adaptarse a cada explotación
Las recomendaciones del protocolo ofrecen una orientación general, pero no sustituyen la observación directa de cada finca.
La climatología anual, la cantidad de lluvia, el estado del suelo, la disponibilidad de hierba, la presencia de nuevos árboles y las especies ganaderas condicionan el momento más adecuado para realizar cada aprovechamiento.
Un año seco puede exigir periodos de descanso más prolongados. Una primavera especialmente favorable puede producir más biomasa, pero también aumentar la presencia de brotes jóvenes que necesitan protección. Del mismo modo, una zona con abundante regeneración requerirá mayores precauciones que otra destinada principalmente al aprovechamiento ganadero.
La planificación debe apoyarse en el seguimiento continuo de la vegetación y en la capacidad para modificar el calendario cuando las condiciones lo requieran.
Pastorear en el momento adecuado
El manejo sostenible del matorral no consiste en impedir siempre el acceso del ganado. Se basa en aprovechar la vegetación en el momento adecuado, con una intensidad compatible con su capacidad de recuperación y respetando las épocas más sensibles.
El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: cada formación vegetal tiene su propio ritmo y necesita un calendario de pastoreo adaptado.
Proteger las parcelas de regeneración durante la primavera, permitir el descanso invernal y primaveral de las riberas y evitar el agotamiento de los brotes del monte bajo son medidas que ayudan a compatibilizar la producción ganadera con la conservación y renovación de la dehesa.
El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.
