La primavera, un periodo sensible para la regeneración de la dehesa
La primavera, un periodo sensible para la regeneración de la dehesa

La primavera, un periodo sensible para la regeneración de la dehesa

Durante la primavera, una presión ganadera excesiva puede comprometer el crecimiento de los nuevos árboles. Los brotes del matorral y las pequeñas encinas y alcornoques recién nacidos son especialmente vulnerables, por lo que las parcelas de regeneración requieren una gestión cuidadosa del pastoreo.

La primavera es una etapa decisiva para la vegetación de la dehesa. Con la mejora de las temperaturas y la disponibilidad de humedad, árboles y arbustos producen nuevos brotes y las plántulas comienzan una fase fundamental de su desarrollo.

Sin embargo, este periodo de crecimiento también puede convertirse en un momento de especial vulnerabilidad. Cuando la carga ganadera es excesiva, los animales pueden consumir los brotes tiernos del matorral y alcanzar las pequeñas encinas y alcornoques que están intentando establecerse.

El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco del proyecto LIFE ScrubsNet, identifica la primavera como un periodo sensible en el que el manejo ganadero puede marcar la diferencia entre favorecer la regeneración natural o interrumpirla.

Cuando escasea la hierba, aumenta el consumo de arbustos

El ganado no utiliza todos los recursos vegetales de la misma manera durante todo el año. Cuando no encuentra suficientes pastos herbáceos, comienza a consumir con mayor intensidad las hojas, los frutos y los brotes de las especies arbustivas disponibles.

Este aprovechamiento puede resultar útil para complementar la alimentación de los animales. Sin embargo, también puede ser contraproducente cuando el objetivo de una parcela es favorecer la regeneración del matorral y del arbolado.

Una sobrecarga durante la primavera puede llevar a los animales a consumir los nuevos brotes de las manchas arbustivas, incluidas las pequeñas encinas y alcornoques recién nacidos. Si estos ejemplares son ramoneados repetidamente, pueden perderse antes de llegar a formar parte de la nueva generación de árboles.

Los brotes tiernos son especialmente vulnerables

Durante sus primeros años, las encinas y los alcornoques presentan un crecimiento lento. Su escasa altura hace que permanezcan al alcance del ganado durante un periodo prolongado.

Los brotes primaverales son tiernos y accesibles, por lo que pueden ser consumidos con facilidad. Un único episodio de ramoneo no siempre provoca la muerte de la planta, pero el consumo reiterado impide que gane altura, debilita sus reservas y retrasa su desarrollo.

Esta presión continuada puede mantener a los ejemplares jóvenes en forma de pequeñas matas durante años o provocar finalmente su desaparición.

Por ello, la regeneración natural no depende únicamente de que una bellota germine. También requiere que la plántula disponga del tiempo y de la protección necesarios para superar sus etapas más vulnerables.

Una gestión adaptada a cada parcela

El protocolo de LIFE ScrubsNet señala que la gestión del pastoreo debe organizarse teniendo en cuenta la sensibilidad de cada terreno y priorizando la recuperación de la vegetación en los momentos clave.

En las parcelas destinadas a la regeneración, las cargas ganaderas deben mantenerse bajas o, cuando se realice un aprovechamiento más intenso, concentrarse durante muy pocos días. El objetivo es evitar una permanencia prolongada que permita al ganado seleccionar y consumir repetidamente los brotes leñosos.

Un pastoreo puntual con una elevada competencia entre los animales puede favorecer que estos se concentren en los pastos herbáceos. No obstante, esta opción requiere una planificación precisa para evitar daños sobre el matorral y los árboles jóvenes.

Reservar espacios durante los primeros años

Una de las medidas más eficaces para favorecer la regeneración es reservar temporalmente del pastoreo algunos cercados, rodales o lindes.

Estas zonas protegidas permiten que el matorral se recupere y que las encinas, los alcornoques y otras especies leñosas alcancen un desarrollo suficiente antes de volver a estar expuestas al ganado.

El tiempo de reserva dependerá de las características iniciales de cada zona: la presencia de plántulas, pequeñas matas, semillas de especies arbustivas y una vegetación diversa puede acelerar el proceso.

Durante estos años, el documento recomienda que cualquier aprovechamiento ganadero sea puntual, con cargas bajas y fuera de la primavera. El final del verano y el comienzo del otoño se señalan como periodos más adecuados para determinadas intervenciones.

Proteger solo las zonas más sensibles

Excluir toda una parcela del pastoreo no siempre es posible ni necesario. Como alternativa, pueden acotarse únicamente los rodales donde se haya detectado regeneración o donde existan mejores condiciones para que aparezca.

Las cercas fijas, los pastores eléctricos y otras barreras permiten proteger estos núcleos mientras el resto de la superficie continúa siendo aprovechado por el ganado.

Esta solución ayuda a compatibilizar la actividad productiva con la conservación de las nuevas generaciones de árboles. También permite adaptar progresivamente las zonas protegidas según la evolución de la vegetación.

Observar el ramoneo para actuar a tiempo

El estado de la vegetación ofrece información importante sobre la intensidad del pastoreo.

Cuando aparecen daños en especies leñosas poco apetecibles o con una capacidad limitada de rebrote, la presión ganadera puede estar alcanzando un nivel que amenaza la regeneración del arbolado.

Observar los brotes, las plántulas y las manchas de matorral permite detectar estos problemas antes de que los nuevos árboles desaparezcan. El seguimiento debe realizarse por zonas, ya que la presión no siempre se distribuye de forma homogénea dentro de la finca.

Los puntos de agua, los comederos, las áreas de sombra y las zonas con mejores pastos pueden concentrar a los animales y generar impactos diferentes sobre la vegetación.

Descansar también forma parte del manejo

Gestionar el pastoreo no significa únicamente decidir cuántos animales entran en una parcela. También implica determinar cuándo deben hacerlo, durante cuánto tiempo y qué periodo de descanso necesita posteriormente la vegetación.

La división de la finca en cercados y la aplicación de sistemas de pastoreo racional o rotativo permiten mantener parcelas sin animales durante el tiempo necesario para que las plantas rebrotan y crezcan antes de ser consumidas de nuevo.

Estos descansos son especialmente importantes en primavera y en las áreas donde se pretende recuperar el matorral o renovar la cubierta arbórea.

Cuidar la primavera para asegurar el futuro

Las encinas y los alcornoques que forman la dehesa adulta proceden de pequeños renuevos que lograron superar años de crecimiento lento y exposición al ganado.

Proteger estos ejemplares durante la primavera no supone excluir la actividad ganadera de la dehesa, sino adaptarla al ciclo de la vegetación y a los objetivos de cada zona.

El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: en las parcelas de regeneración, la primavera exige atención, planificación y prudencia. Una carga excesiva en el momento equivocado puede hacer desaparecer los nuevos árboles; un manejo adecuado puede permitir que esos mismos renuevos aseguren el futuro de la dehesa.

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El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.

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