La siembra de bellotas, la plantación de arbolitos y la regeneración natural ofrecen distintas posibilidades para asegurar el relevo de encinas y alcornoques. El protocolo de LIFE ScrubsNet destaca la baja inversión y la alta efectividad de la regeneración natural, siempre que se controle el pastoreo durante el tiempo necesario.
La ausencia de árboles jóvenes es uno de los principales problemas que amenazan la continuidad de muchas dehesas. A medida que las encinas y los alcornoques adultos envejecen y desaparecen, resulta imprescindible garantizar la incorporación de nuevos ejemplares capaces de sustituirlos.
Pero ¿cuál es la mejor forma de conseguirlo?
El documento “Manejo del ganado y del matorral para la regeneración de la dehesa”, elaborado en el marco del proyecto LIFE ScrubsNet, compara tres vías para renovar el arbolado: la siembra de bellotas, la plantación de arbolitos y la regeneración natural.
Cada alternativa presenta ventajas, limitaciones y necesidades de manejo diferentes. La elección dependerá de las características de la explotación, del estado del arbolado, de los recursos disponibles y, sobre todo, de la capacidad para proteger los nuevos ejemplares durante sus primeras etapas de crecimiento.
Siembra de bellotas: aprovechar el potencial de los árboles de la finca
La primera opción consiste en sembrar bellotas seleccionadas, preferentemente procedentes de árboles longevos, sanos y con una buena producción.
Una de sus principales ventajas es que permite obtener árboles procedentes de la propia explotación y, por tanto, adaptados a las condiciones ambientales locales. También ofrece la posibilidad de seleccionar ejemplares con características consideradas favorables, como una elevada longevidad o una buena producción de bellota.
Sin embargo, es una técnica cuyos resultados se observan a muy largo plazo. El porcentaje de éxito puede ser bajo, por lo que suele ser necesario sembrar muchas bellotas para conseguir que una parte de ellas germine y sobreviva.
Además, la germinación es solo el comienzo. Las nuevas plántulas deberán superar la sequía, la competencia de otras plantas, el pisoteo y el ramoneo del ganado antes de convertirse en árboles.
Plantación de arbolitos: mayor rapidez, pero también más inversión
La plantación de arbolitos de uno o dos años puede proporcionar resultados visibles con mayor rapidez que la siembra directa de bellotas.
Los plantones, generalmente procedentes de viveros, pueden colocarse en las zonas donde sea necesario aumentar la densidad del arbolado o donde no exista regeneración previa. Esta técnica también puede beneficiarse, en determinados casos, de ayudas o programas públicos de reforestación.
No obstante, el protocolo identifica varias limitaciones. Los arbolitos procedentes de vivero pueden presentar una menor rusticidad y sufrir importantes pérdidas después de la plantación. También existen posibles riesgos sanitarios asociados al traslado de material vegetal.
A ello se suma la necesidad de instalar protectores frente al ganado y realizar labores de seguimiento y mantenimiento. Todo ello convierte la plantación en una alternativa que puede requerir una inversión económica y de trabajo considerable.
Regeneración natural: trabajar con lo que ya está creciendo
La regeneración natural se basa en identificar y favorecer las bellotas germinadas, plántulas, renuevos y brotes de raíz que ya están apareciendo en la finca.
En lugar de introducir todos los árboles desde el exterior, esta estrategia aprovecha los procesos naturales existentes y crea las condiciones necesarias para que los nuevos ejemplares puedan desarrollarse.
El documento señala como principales ventajas de esta vía su baja inversión y su alta efectividad. Los árboles nacen y crecen bajo las condiciones propias de la explotación, lo que puede favorecer su adaptación al clima, al suelo y a la disponibilidad de agua.
Sin embargo, regeneración natural no significa ausencia de intervención. Su éxito depende de una gestión activa que permita proteger las zonas donde están creciendo los nuevos árboles.
Cercados, rodales y lindes protegidos
Para que las encinas y los alcornoques jóvenes puedan desarrollarse, es necesario evitar que sean consumidos repetidamente por el ganado.
El protocolo propone reservar o proteger determinadas cercas, rodales y lindes durante varios años, hasta que los nuevos árboles alcancen un desarrollo suficiente para soportar el pastoreo estacional.
El tiempo necesario dependerá de las condiciones iniciales de cada zona: la presencia de pequeñas matas, plántulas de matorral, semillas, renuevos de árboles y una vegetación suficientemente diversa puede acelerar el proceso.
Durante este periodo, el pastoreo deberá evitarse o realizarse de manera muy puntual, con cargas bajas y fuera de las épocas más sensibles. Como alternativa, se pueden acotar únicamente algunos rodales mediante cercas fijas o eléctricas, manteniendo el aprovechamiento ganadero en el resto de la parcela.
Una inversión en el futuro de la explotación
Proteger una superficie frente al pastoreo puede suponer una reducción temporal de los pastos disponibles. El documento indica que este coste puede mantenerse, al menos, durante los primeros cinco años.
Esta circunstancia constituye una de las principales limitaciones de la regeneración natural. También es posible que algunos de los árboles que prosperen no sean grandes productores de bellota.
Aun así, reservar temporalmente una parte de la finca debe entenderse como una inversión en su futuro. Sin árboles jóvenes capaces de sustituir a los ejemplares que van desapareciendo, la cubierta arbórea disminuirá progresivamente y con ella se perderán muchos de los servicios productivos y ambientales que proporciona.
Tres técnicas que pueden combinarse
La siembra, la plantación y la regeneración natural no tienen por qué considerarse alternativas incompatibles.
Una finca puede proteger los renuevos que ya existen y, al mismo tiempo, sembrar bellotas o plantar arbolitos en aquellas zonas donde la regeneración sea insuficiente. El documento reconoce estas actuaciones como posibles alternativas o complementos de los procesos naturales.
La clave está en analizar cada zona y aplicar la solución más adecuada. En algunos lugares será suficiente con reducir la presión del ganado. En otros, será necesario proteger rodales, introducir semillas seleccionadas o reforzar el arbolado mediante plantaciones.
Regenerar también significa gestionar el ganado
El éxito de cualquiera de las tres vías depende, en gran medida, del manejo ganadero.
Sembrar o plantar no garantiza la renovación del arbolado si los nuevos ejemplares quedan expuestos al ramoneo y al pisoteo. Del mismo modo, la regeneración natural no podrá avanzar si el ganado permanece de manera continua en las mismas zonas y la vegetación no dispone de periodos de descanso.
El mensaje de LIFE ScrubsNet es claro: antes de plantar, conviene observar qué está intentando regenerarse de manera natural y valorar qué cambios de manejo pueden ayudarle a prosperar.
Proteger hoy una bellota germinada, un pequeño renuevo o una mata de encina puede significar contar mañana con el árbol que asegure la continuidad de la dehesa.
El proyecto LIFE ScrubsNet está cofinanciado por la Unión Europea a través del programa LIFE, LIFE20 NAT/ES/000978.
